El municipio de Briones tuvo gran importancia defensiva al situarse en primera línea de la frontera entre Castilla y Navarra durante 4 siglos.
Previo al actual recinto amurallado se conoce que hubo otro del siglo XI, momento en el que Briones pasó a manos de los señores de Vizcaya, los López de Haro. Sin embargo, fue destruido en 1240 por Fernando III de Castilla. 16 años después, en 1256, el Rey Alfonso X el Sabio concede del Fuero de Vitoria a la villa, que fue premiada por su capacidad defensiva. Este acontecimiento y los privilegios otorgados por el rey fueron decisivos para la repoblación del lugar, lo que permitió construir una nueva fortaleza y castillo, que datan del siglo XIII. Posteriormente su posesión ha ido pasando de mano en mano, de forma paralela a su paulatino declive. En el siglo XIX fue utilizado como cantera.
De la muralla solo se conserva un lienzo de mampostería con sillares de refuerzo de 2 metros de grosor, asentado sobre la roca. Esta contaba con 6 puertas de acceso, de las que solamente se han conservado 2. En la parte suroeste, se abre la puerta de la Media Luna o de la Concepción con un arco de medio punto sobre el que se sitúa una hornacina. En ella se encuentra la imagen de la inmaculada, patrona del pueblo, datada del siglo XVI. Por otro lado, hacia el oeste se encuentra Puerta de la Villa conformada por un arco apuntado y rebajado al interior, se accede a través de un vestíbulo cubierto por una bóveda de cañón, coronado con el escudo de armas de Briones. En el extremo Noreste de la muralla se conserva un antiguo torreón cuadrangular de sillería, el cual se convirtió en la casa solariega de la familia Sáenz de Cenzano en el S. XVIII.
En cuanto al castillo, también del siglo XIII, solamente se conserva un lienzo de la muralla exterior (construido en mampostería con sillares de refuerzo), tres de sus muros y parte de la Torre del Homenaje, situada en el extremo suroeste. Esta torre de planta trapezoidal, en origen tenía tres plantas coronadas por una cornisa sobre canes de matacán, que por desgracia se perdió en el derrumbe parcial en 1940. En la actualidad solo se conservan 3 caras de la torre, así como distintos vanos repartidos en diferentes puntos de la estructura: al este un vano apuntado que cobija otro trilobulado; al sur otro más pequeño adintelado al exterior y de medio punto, más amplio al interior, y al oeste, una aspillera abocinada al interior. En la actualidad la torre cuenta en la parte superior con un mirador al que se puede acceder por una escalera metálica, añadida tras la restauración del conjunto amurallado. Este mirador permite una hermosa vista del valle del Ebro y del pueblo riojano.
El castillo y la muralla pasado varios procesos de restauración en los años 2020 y 2021 en el que se llevó a cabo la sustentación y conservación de la ruina, para evitar aún más su desgaste.


