Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Briones)

Cronología

La construcción de este templo se desarrolló a lo largo de varias fases fundamentales. Se inició en 1521 con la edificación de la cabecera bajo la dirección de Miguel de Ezquioga, quien trabajó en los primeros tramos hasta 1536. En ese año, Juan Martínez de Mutio tomó el relevo para ejecutar los dos últimos tramos, el coro, la escalera y la portada, finalizando estas partes a partir de 1546. No fue hasta 1760 cuando el conjunto se completó con la construcción de la torre actual, obra de Martín de Beratúa y Martín de Arbe, que sustituyó a una estructura previa del siglo XVI. Gracias a las intervenciones realizadas desde el siglo XIX, elementos clave como su órgano se mantienen hoy en pleno uso.

Contexto histórico

Ubicada en la emblemática Plaza de España de Briones, esta iglesia es un hito imprescindible del patrimonio riojano. Su arquitectura es un testimonio vivo de la evolución de los gustos artísticos en la región, presentando una transición que abarca desde el gótico isabelino predominante en su estructura principal hasta el estilo riojano de su torre dieciochesca. La relevancia del templo no es solo arquitectónica, sino también cultural, destacando su estrecha vinculación con la tradición musical de la localidad, custodiada en los libros cantorales de su sacristía y en la actividad de su histórico órgano.

Elementos destacados

El edificio, construido íntegramente en sillería, presenta una planta de salón con tres naves de igual altura (siendo la central algo más ancha) y cinco tramos cubiertos por bóvedas de crucería estrellada. Destaca su cabecera ochavada, que alberga un Retablo Mayor dedicado a la Vida de la Virgen y la Pasión, además de notables pinturas murales. En el exterior, la portada plateresca de Martínez de Mutio es uno de los mejores ejemplos del estilo en La Rioja, con motivos de la Asunción y la Coronación, protegida por un arco con casetones. La torre, por su parte, sigue el modelo barroco de la zona, similar a las de Logroño o Santo Domingo de la Calzada.

En el interior, el coro es una pieza monumental. Situado en altura sobre arcos escarzanos decorados con grutescos, cuenta con una sillería barroca de Juan de Ortega (1710) con 37 asientos tallados. El acceso se realiza por una escalera balaustrada de gran formato. Presidiendo este espacio se encuentra el órgano rococó de Andrés de Gasparini (segunda mitad del XVIII), profusamente decorado con imágenes de San Miguel, David, San Pablo y San Pedro. El conjunto se completa con capillas laterales que albergan pinturas murales y sepulcros de figuras ilustres de la villa.