Ermita de los Mártires (Briones)

Ermita de los Mártires (Briones)

Cronología

La construcción del templo actual data del siglo XV, habiéndose erigido directamente sobre el sustrato rocoso del terreno. A lo largo del tiempo, su interior fue enriquecido con piezas de gran valor artístico, destacando un retablo de finales del siglo XVI (obra de Pedro de Arbulo y Hernando de Murillas el Viejo), hoy retirado. En la actualidad, el edificio se mantiene como un referente de la arquitectura tardogótica riojana, celebrándose su festividad anual cada 31 de agosto.

Contexto histórico

Ubicada a dos kilómetros del núcleo urbano, en la ladera sur del Cerro de Mendiguerra, esta ermita se asienta en una zona de gran relevancia arqueológica, muy próxima a diversos lagares rupestres. Su posición sugiere que pudo ser el centro espiritual de un antiguo poblado hoy desaparecido. La robustez de su fábrica, que combina el uso de sillares y sillarejo, responde tanto a las necesidades defensivas de la época como a la adaptación a la topografía del cerro, integrando la arquitectura construida con la roca natural del entorno.

Elementos destacados

El edificio presenta una planta rectangular de nave única dividida en cinco tramos, ofreciendo una imagen exterior de gran solidez gracias a sus potentes contrafuertes. Entre sus características técnicas y patrimoniales sobresalen:

  • Sistema de Cubiertas: Al interior, el espacio se cierra mediante una bóveda de crucería apuntada, mientras que al exterior se remata con una techumbre a dos aguas.

  • Fábrica Mixta: El uso de sillería de calidad en los puntos estructurales y sillarejo en los lienzos de muro evidencia una construcción funcional y resistente.

  • Patrimonio Mueble (Histórico): Aunque el interior se encuentra vacío hoy día, el templo albergó piezas de primer nivel, como un retablo romanista de la escuela riojana, una escultura del Santo Apóstol y un lienzo dedicado a los santos Emeterio y Celedonio.

  • Entorno Rupestre: La relación directa de la ermita con los lagares excavados en la roca circundante, lo que añade un valor etnográfico excepcional a la visita.