Los restos de esta ermita de sillería del siglo XVII se encuentran adosados al eremetorio con el mismo nombre. Para su edificación se rebajó el nivel del suelo con el fin de llegar al nivel del espacio rupestre. De esta ermita solo se conservan cuatro paredes, incluyendo la puerta principal adintelada con dos vanos a ambos lados. Las bóvedas se han perdido, aunque se cree que se asentaban sobre arcos fajones, que a su vez descansaban en pilastras. En cuanto a la nave, posiblemente era de tres tramos y cabecera ochavada. El acceso al eremetorio se llevaba a cabo a través del muro este, que seguramente tras la construcción de la ermita desempeñó la función de sacristía, está datada del siglo VI. Tiene una entrada de arco de medio punto orientada al sur.
![]()
En el interior, flanqueando la puerta de entrada se encuentran dos tumbas de nicho excavadas en las paredes, cuyo tamaño indica que seguramente fueran de adultos. Esta tipología de tumba era muy usada por los mozárabes, lo que permite datarlas en torno al siglo IX o X. A la izquierda de la entrada del eremitorio, se puede ascender por los restos de una gradería excavada en roca. Sobre el techo del eremitorio encontramos los restos de lo que podría haber sido un antiguo lagar rupestre.


